domingo, 31 de enero de 2016

Una frontera interior: la de León y Castilla (1)

Un paisaje fortificado
Castilla y León es hoy una de las 17 comunidades autónomas españolas. El territorio actual lo componen 9 provincias de las antiguas demarcaciones de Castilla La Vieja y del Reino de León que se remontan a la división administrativa de Javier de Burgos, en los años treinta del siglo XIX. Pero hubo un tiempo lejano, antes de formarse España, que León y Castilla eran reinos o estados propios.
Cuando se viaja por el interior de la actual comunidad de Castilla y León nos encontramos villas y ciudades con restos de fortificaciones: murallas y castillos que forman parte de un paisaje que nos atrae y hasta nos conmueve. Lo que quizás mucha gente desconozca es que algunos de esos castillos formaron parte de una frontera interior.

La frontera
La línea fronteriza entre León y Castilla a lo largo de la segunda mitad del siglo XII y primeras décadas del XIII, se pobló de fortificaciones y castillos, en el contexto de las continuas luchas entre los dos reinos, especialmente en la Tierra de Campos. Aquí, la línea fronteriza se dirimía oscilante entre los ríos Cea y Pisuerga. La disputa del territorio fue la causa de constantes disputas y enfrentamientos armados entre los dos reinos, sobre todo en el periodo que va desde 1157 hasta 1230.

Cerca del castillo de San Pedro de Latarce.
Desde 1157, fecha del óbito de Alfonso VII, el Emperador, hasta 1230, cuando muere el monarca leonés Alfonso IX, los reinos de Castilla y León seguirán caminos diferentes, con objetivos expansionistas hacia el sur, pero donde las fricciones en las relaciones entre ambos fueron constantes, lo que llevó a diversos conflictos militares y a los consiguientes tratados de paz. En el caso de León, los intereses expansionistas no chocaban solamente con Castilla, sino también con Portugal.

La poco asentada o dibujada línea fronteriza del reino leonés hacia los flancos oriental y occidental llevó a los monarcas leoneses al impulso de una política repobladora que trataba de asentar efectivos demográficos y asegurar la defensa del reino. Esta línea defensiva con Castilla se asentaba en un territorio sin accidentes geográficos notables, como la Tierra de Campos, donde la frontera quedaba difusa y sujeta tanto a las ocupaciones militares como a los consiguientes tratados.

Puerta de Almanza (León).
En este contexto, jugaron un destacado papel las fortificaciones leonesas- y sus réplicas castellanas. Tanto Fernando II de León como su hijo y sucesor, Alfonso IX, llevaron a cabo una política encaminada a fortalecer demográfica y militarmente la línea fronteriza con Castilla, organizando el territorio con el concurso de los magnates del reino y de los propios concejos. La tensión en la frontera interna desapareció en 1230, cuando Fernando III, rey de Castilla, heredó de su padre Alfonso IX la corona de León, tras llegar a un acuerdo entre sus hermanas Sancha y Dulce.




Castillos y murallas

Resultado de aquellos conflictos fue la fortificación de la línea defensiva entre los dos reinos. Restos de aquellas fortificaciones se extiende por las provincias de León, Palencia, Valladolid, Zamora, Salamanca y Ávila.

Murallas de Villalpando (Zamora).a
De aquella época subsisten, en mayor o menor grado algunas de ellas. Entre otras, en la provincia de León, además de Mansilla de las Mulas, cabe destacar los restos de la fortificación de Almanza, Ardón, Laguna de Negrillos, Cea, Rueda del Almirante, Valderas; en Palencia: restos de las fortificaciones de Guardo, Carrión y Saldaña: en Valladolid, Urueña, Barcial de la Loma, Tordehumos, el castillo de San Pedro de Latarce y Tiedra, entre otros. En Zamora: Castroverde, Villalpando, Belver de los Montes, Castronuevo y el primer recinto de Toro. Otras plazas próximas a la frontera fueron, entre otras Alba de Tormes y Béjar (Salamanca) y Piedrahita (Ávila).

(Continuará).

1 comentario:

Anónimo dijo...

Fernando III no heredó León de su padre Alfonso IX, es más, el padre desheredó al hijo. Llegó al trono por un tratado con sus hermanastras (la razón de la fuerza).