jueves, 4 de febrero de 2016

Eremitorios rupestres en Castilla y León (y 2)

Muchas de estas iglesias, ermitas o eremitorios rupestres han llegado hasta nosotros y forman parte de un singular patrimonio cultural y monumental.

Eremitorio de Villacibio (Palencia).

De todos los conjuntos de ermitas rupestres destaca el templo de los Santos Justo y Pastor en Olleros de Pisuerga (Palencia), declarado BIC el 16 de junio de 2011 (BOCYL de 22 de junio). A este magnífico conjunto, hay que sumar también otras manifestaciones rupestres, como son la iglesia de San Pelayo (Villacibio), la de San Martín en Villarén de Valdivia o la de San Vicente en Cervera de Pisuerga, con necrópolis incluida, todas ellas en la provincia de Palencia.

La provincia de Burgos cuenta con importantes conjuntos de eremitorios rupestres. Sobresale la iglesia de San Miguel en Presillas de Bricia, un imponente núcleo eremítico excavado en un promontorio rocoso, con doble planta. Otros conjuntos son los de San Pedro de Argés, en el valle de Manzanedo; la ermita y necrópolis de Nuestra Señora del Pópulo (Herrán); la ermita rupestre de San Bernabé en Ojo Guareña; el eremitorio de San Pedro, en Tartales de Cilla, entre otros. Uno de los conjuntos eremíticos más significativos es de Laño, en el Condado de Treviño, que presenta dos grupos: el de Las Gobas y el de Santorcaria. Se trata de un gran número de cuevas con iglesias rupestres y celdas de habitación, algunas de ellas con hornacinas. Varias de ellas fueron utilizadas también como necrópolis.
Ermita de Cervera de Pisuerga (Palencia).

El fenómeno eremítico se extendió también por otras zonas de la actual comunidad de Castilla y León. Así, en la provincia de Segovia, está la cueva de los Siete Altares, que se localiza en las hoces del río Duratón (Sebúlcor), cerca de Sepúlveda. Se trata de un eremitorio fechado en el siglo VII. Constaba de una capilla pública exterior, semiexcavada, con un altar en forma de herradura. Entrando por un gran arco, actualmente en muy mal estado, existe otra zona, con tres altares excavados, también en forma de herradura, para uso de los monjes y más al fondo las celdas de los monjes.

También en la provincia de León está la ermita rupestre de Villademoros de las Regueras (Villaquilambre). En El Bierzo, en el valle del Silencio se localiza la denominada “cueva de San Genadio”, fechada entre los siglos VII al X. En Soria, cabe cita la ermita rupestre de San Blas, en Rabanera del Campo.
Cueva de San Genadio. Santiago de Peñalba (El Bierzo, León).



Al norte de la cordillera cantábrica, pero formando parte del mismo mundo cultural, están otras manifestaciones rupestres en el valle de Valderredible (Cantabria), formadas tanto por iglesias como por habitáculos rupestres.

San Bernabé (Ojo Guareña, Burgos).
En este “val de ripa Hibre” (valle del Ebro), se encuentran la iglesia rupestre de Santa María de Valverde, que junto a la de Olleros de Pisuerga, es uno de los ejemplares más representativos del fenómeno cultual rupestre de la península ibérica. A esta hay que añadir, la iglesia de Santa Eulalia de Campo de Ebro, la necrópolis de San Pantaleón, el templo rupestre de San Cipriano de Cadalso, el de San Acisclo y Santa Victoria de Arroyuelos, la iglesia de El Tobazo, en Villaescusa de Ebro. En la provincia de Álava se localizan, entre otros, el eremitorio de Santiago, en Pinedo; las ermitas rupestres de San Miguel y La Virgen de la Peña en Faido.

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