jueves, 2 de junio de 2016

Las fronteras meridionales del Reino de León

León, entre Portugal y Castilla

José I. Martín Benito

Reinos de Portugal, León y Castilla.
La muerte de Alfonso VII en 1157 dejaba el reino repartido entre sus hijos Sancho y Fernando[1]. Con el nacimiento y consolidación de Portugal, la mitad noroccidental de la península quedaba así integrada por tres reinos cristianos. El de León quedaba, pues, flanqueado por los reinos de Castilla, al este, y por Portugal, al oeste. Al sur, la frontera musulmana se abría como un amplio territorio para la expansión. Era pues aquí, en las tierras de Extremadura y la Transierra, al margen de otros conflictos de frontera –caso de las disputas por las comarcas de Toroño y Limia entre León y Portugal-, donde se iban a desarrollar las políticas de control y organización del espacio, que aseguraran la ocupación y garantizaran la expansión, más al sur, de los reinos cristianos.

Por lo que respecta a la frontera con Castilla, el límite se había establecido en la calzada de la Guinea, o calzada de la Plata, una vieja ruta de época romana que conectaba Salamanca con los territorios de la Transierra[2] (foto 1). La nueva situación fronteriza obligó a los castellanos a fortificar una serie de plazas fuertes entre el alto Tormes y dicha calzada, tales como Berrueco, Alpalio, Carpio, Peñaflor y Puente del Congosto[3]. Por su parte, los leoneses responderían con las pueblas, ya en época de Alfonso IX y después de Las Navas de Tolosa (1212), de Salvatierra, Miranda, Montemayor y Monleón, entre otras[4].

Junto a la calzada de la Guinea, otras dos vías importantes cruzaban de norte a sur y de oeste a este la Extremadura leonesa. Una era la Dalmacia, que desde Zamora se dirigía a Ciudad Rodrigo, pasando por Ledesma y Buenamadre[5]. La vía continuaba hacia el sur, por Robleda, Villasrubias y el puerto de Perosín (Perales), desde donde continuaba, atravesando el Arrago, hacia Coria y, desde aquí, buscando el Tajo, hacia Alconétar, donde se unía a la calzada de la Guinea[6]. Antes de llegar a Ciudad Rodrigo, la Dalmacia conectaba con la Colimbriana que, procedente de Salamanca, se dirigía hacia Coimbra[7].

Alfonso IX de León. Tumbo A de la catedral de Santiago.
Por su parte, los límites con Portugal fueron estableciéndose en torno a los ríos Côa y Erjas, a partir de las políticas de organización del espacio, llevadas a cabo por Fernando II y, en especial, por Alfonso IX. En cuanto a la frontera con los almohades, los leoneses ocupaban la Transierra hacia el valle del Tajo, teniendo como plaza fuerte más avanzada, a orillas del Alagón, la ciudad de Coria, conquistada definitivamente en 1142 por Alfonso VII[8]. La margen izquierda del Alagón estaba bajo la influencia del concejo de Ávila. Tras la toma de Coria y Albalat[9], Alfonso VII había puesto a disposición de las milicias abulenses un vasto espacio que iba desde la desembocadura del Alberche hacia la del Alagón. La división del reino a la muerte del emperador ponía en manos de Castilla toda esta región. Su control significaba un peligro de estrangulamiento en la expansión hacia el sur del naciente reino leonés, comprimido entre los intereses de Portugal hacia el este y los de Castilla hacia el oeste. Como un freno a la expansión leonesa, habrá que entender, pues, la concesión en 1181 del monarca castellano Alfonso VIII, cuado confirmó al concejo de Ávila la jurisdicción de este territorio[10].

Coria (Cáceres). Lugares con historia.
Lo cierto era que la división del reino y las fronteras resultantes no fueron del agrado de los nuevos monarcas leonés y castellano. Fernando II veía en Portugal un vecino incómodo para la afirmación y expansión de León hacia las tierras del Guadiana y Castilla depositaba sus aspiraciones expansionistas hacia la cuenca oriental del Guadalquivir. Por eso, el 23 de mayo de 1158 ambos reyes firmaban en Sahagún un tratado, por el cual se comprometían a no establecer pactos con Portugal y repartir su reino, cuando lo conquistasen, “per medium”, entre León y Castilla. Acordaron también el reparto de la España musulmana, de modo que a León correspondería desde Niebla hasta Lisboa, con Montánchez, Mérida, Badajoz, Évora, Mertola, Medina de Silves, Silves “et Cazstula con toto regno suo”, la mitad de la población de Sevilla y el territorio desde el Guadalquivir hasta Niebla.... Por su parte Castilla se reservaba el espacio que se abría desde este río hasta Granada[11]. De este modo, la Transierra occidental quedaba bajo la influencia del reino leonés y hacia allí se dirigirán las expediciones tanto de Fernando II como de Alfonso IX.

Sobre este tema ver también el post La expansión del Reino de León (1157-1212)

[1] “Sancio primogénito dedit Castellam usque ad Sanctum Facundum, et Morum Reginae, et Aggerem fumorum, et Oroniam, Covellas, Medinam, et Arevalum, et totum territorium Abulense, et inde sicut dividit Calciata, quae dicitur de Guinea, et in Asturiis sicut dividit ripa Ove. Residuum versus mare, et Portugalliam dedit minori filio Fernando”. RODERICUS XIMENIUS DE RADA, Opera, ed. de Mª D. Cabanes Pecourt, Valencia 1968, facsímil de la edición de 1793, lib. VII, cap. VII, pág. 154. La edición en castellano a cargo de Juan Fernández Valverde: R. JIMÉNEZ DE RADA, Historia de los hechos de España, Madrid, 1989, pp. 289-290.

[2]La vía salía de Salamanca hacia el sur por aldeia Teiada (Aldeatejada): carrera qui dizent de Quinea”, J. L. MARTÍN MARTÍN, L. M. VILLAR GARCÍA, F. MARCOS RODRÍGUEZ y M. SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Documentos de los Archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII), Salamanca, 1977, doc. 90, pág. 178. Sobre la frontera entre León y Castilla, J. GONZÁLEZ, “Fijación de la frontera castellano-leonesa en el siglo XII”. En La España Medieval, II. Estudios en memoria de Salvador de Moxó, Madrid 1982, pp. 411-423, si bien se centra, sobre todo en la región de Tierra de Campos y los conflictos allí surgidos.

[3] A. BARRIOS GARCÍA, “Conquista y repoblación: el proceso de reconstrucción del poblamiento y el aumento demográfico”. Historia de Ávila. II. Edad Media (siglos VIII-XIII). Ávila 2000, pág. 247.

[4] J. GONZÁLEZ, Alfonso IX, II, Madrid 1944, doc. 328 y LUCAS DE TUY, “Chronicon Mundi”, en Crónica de España. Ed. de J. Puyol, Madrid, 1926, pág. 412. En 1215 el rey señala el alfoz de Miranda del Castañar, que incluían los antiguos términos de esta villa y de Montemayor. J. GONZÁLEZ, Alfonso IX, doc. 238. Montemayor se separará del concejo de Miranda con posterioridad. Otras pueblas son las Monleón, Carpio, Monreal y Salvatierra. LUCAS DE TUY, Op. cit., IV, 110.
[5] “Villam dictam Bonam Matrem que iacet inter Ledesmam et Civitatem Roderici, prope locum dictum Mercadillo”. J. L. MARTÍN MARTÍN, L. M. VILLAR GARCÍA, F. MARCOS RODRÍGUEZ y M. SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, Documentos de los Archivos catedralicio y diocesano de Salamanca (siglos XII-XIII), Salamanca, 1977, doc. 31, pág. 120.

[6] “Villas Ruvias, que sita est in termino Civitatis Roderici, iuxta serram qua ad portum de Pedrosin, scilict, inter Sanctam Mariam de Reboreda (Robleda) et inter Portum de Almazaida et portum de Pedrosin”. C. AYALA MARTÍNEZ, Libro de privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (siglos XII al XV), doc. 137: “... villam que dicitur Milana, et aliam que dicitur Moralegia a Cauria divido sive determino per flumen quod dicitur Arrago, incipiens ubi cadit in fluvio qui dicitur Gata usque ad calzadam Dalmaciaide, et exinde per ipsam calzadam sicut extenditur usque ad Gatam” J. GONZÁLEZ, Alfonso IX, II, Madrid 1944, doc. 495.

[7] La Colimbriana marchaba hacia Fontes de Donouro (Fuentes de Oñoro) y cruzaba el Côa, territorio leonés, no lejos de Vilar Formoso, en un punto llamado Porto de Carros, quizás entre Castelo Bom o Mido o entre Naves e Senouras, según supone A. LINDEY CINTRA, A linguagem dos foros de Castelo Rodrigo, Lisboa 1959, LVI-LVII, nota 76. Sobre estas comunicaciones J. GONZÁLEZ, “Repoblación de la Extremadura leonesa”. Hispania, revista española de historia, XI, Madrid 1943, pp. 195-197.

[8] Crónica del emperador Alfonso VII. Introducción, Traducción, notas e índices de M. PÉREZ GONZÁLEZ. León, 1997. Libro II, 64 (159) a 66 (161), pp. 114-115.

[9] El castillo de Albalat, fortaleza enclavada a orillas del Tajo [“castelum prope Tajum”, C. AYALA, Op. cit., doc. 164], fue destruido por las milicias de Salamanca y Ávila, tras la conquista de Coria. “Viendo los moabitas y los agarenos que estaban en Albalate que Coria había sido tomada, se aterraron sobremanera, y marchando, abandonaron el castillo. Los cristianos de Ávila y de Salamanca fueron y lo destruyeron hasta sus cimientos...” Crónica del emperador Alfonso VII. Introducción, Traducción, notas e índices de M. PÉREZ GONZÁLEZ. León, 1997. Libro II, 67 (161), pág. 115. En la ofensiva de 1196-97, Albalat fue de nuevo tomado por los almohades, IBN ABI ZAR`ABUL-L`ABBAS AHMAD AL-FASI: Kitab al-anis al-mutrib bi-rawd al-qirtas fi ajbar muluk al-magrib wa ta´rij madina Fas (Rawd al-Qirtas), Mª A. PÉREZ ÁLVAREZ, Fuentes árabes de Extremadura. Salamanca, 1992, pág. 182.

[10] A. BARRIOS GARCÍA, “Colonización y feudalización: el desarrollo de la organización concejil y diocesana y la consolidación de las desigualdades sociales”. Historia de Ávila. II. Edad Media (siglos VIII-XIII). Ávila 2000, pág. 371.

[11] J. González, Regesta de Fernando II, pp. 28-35 y doc. 1.

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