sábado, 27 de mayo de 2017

La frontera de León: Villalpando



EL ALCÁZAR Y LA MURALLA


Muralla, torre e iglesia de Santiago.

Se conoce la existencia de la villa desde finales del siglo X[1]. Las primeras noticias sobre la construcción de las murallas las ofrece Gómez Moreno, al señalar que la cerca se erigiría en tiempos de Fernando II[2], opinión de la que participa también Martínez Sopena, al considerar que la villa pudo estar ya cercada en 1163[3].

La villa tuvo dos recintos amurallados, construidos con cal y canto rodado de cuarcita. Martínez Sopena supuso que el primer recinto iba desde la iglesia de San Miguel hacia la de Santa María la Antigua y desde esta hacia la iglesia de San Pedro, para después buscar San Andrés y, desde aquí, de nuevo a San Miguel[4]. Sin embargo, en un reconocimiento que hicimos entre 1985-1987, advertimos que el primer recinto de Villalpando es más pequeño, una vez identificados varios testigos de la cerca en las proximidades de las calles del Espino y del Arco[5], circunstancia que confirmada años más tarde por Gutiérrez González[6]

El primer recinto amurallado

Muralla en Plaza Yeguarizo.

El primer recinto es de planta rectangular, ligeramente ovalado hacia el suroeste. Corre desde la plaza Yeguarizo por la calle Cercas de Santiago, para doblar por la calle del Espino hasta la torre de la iglesia de Santa María La Antigua, que refuerza el muro defensivo (Fig. 12). Desde aquí –entre patios y corrales- va en dirección hacia la Plaza Mayor, que atraviesa pegada a la fachada sur[7]. La cerca continuaba paralela a las calles de Zarandona y del Arco[8] –en cuyas proximidades quedan restos en el interior de las manzanas-, para girar hacia el norte en la calle de las Cercas de San Miguel. La iglesia bajo esta advocación, como la de Santa María, también se asienta sobre la muralla. El muro defensivo, se dirigía al castillo y desde aquí, cerrando la villa por el noroeste, hacia la plaza Yeguarizo. En 1211 Villalpando pasó a los Templarios, que completarían las fortificaciones de la villa[9].


Muralla en las cercanías de Santa María.


El segundo recinto amurallado
El segundo recinto es de forma ovalada; construido en la Baja Edad Media, quedan restos en las inmediaciones de la Puerta de Santiago y en la de San Andrés. No obstante, su trazado puede seguirse a través del callejero: calle de las Cercas de Santiago, Ronda de las Monjas, Ronda de Santiago, Puerta de Santiago, calle de las Cercas de San Pedro, Ronda de San Pedro, Puerta de San Andrés, calle de las Cercas de San Miguel. La puerta de San Andrés se remonta al siglo XIII y fue reconstruida a finales del siglo XV o primeros del XVI por los Velascos, Condestables de Castilla y señores de la villa. Fue declarada Monumento Nacional por Decreto de 3 de junio de 1931 (Bien de Interés Cultural conforme a la legislación actual).
 
Puerta de San Andrés. Villalpando.


El alcázar

Parece que el primitivo alcázar no ocupó el lugar donde se construyó después el castillo, cuyos restos han llegado a nuestros días, sino que este estuvo entre la iglesia de Santa María la Antigua y la plaza mayor, según refiere P. Martínez Sopena, cuando cita “el castillo de piedra”[10]

Valor estratégico de Villalpando

Poblada hacia 1179 por Fernando II, como refiere el Tudense[11], jugó un papel estratégico en la frontera con Castilla, como plaza avanzada, a orillas del Valderaduey y en la “carrera zamorana”. Que la villa poseía un valor para los intereses de la Corona antes incluso de la repoblación fernandina, lo demuestra la presencia de tenentes del poder regio en 1155, antes de la división de los dos reinos y su presencia en los reinados de Fernando II y Alfonso IX[12].

El valor fronterizo queda de manifiesto a través de los itinerarios reales. Fernando II estuvo en Villalpando al comienzo de su reinado al comienzo de su reinado[13]; en 1165, tras la victoria de Rioseco[14]; en 1179, tras la entrada de Alfonso VIII en Tierra de Campos y con motivo de la repoblación de la villa[15] y en 1181, tras la firma de la paz de Medina de Rioseco[16]. Por su parte, Alfonso IX estuvo en Villalpando también al comienzo de su reinado, en octubre de 1188, procedente de Zamora, en su camino hacia Astorga[17]; a comienzos del año siguiente estuvo de nuevo en la villa[18].



Su valor estratégico en la Tierra de Campos, quedó también patente en 1199, junto con Castronuevo, en la reserva que hizo Alfonso IX sobre la dote de Berenguela. Incluso, cuando en 1209, por acuerdo de la paz de Cabreros, el rey entrega a su ex esposa las villas de Villalpando, Ardón y Rueda, con sus alfoces, se reserva la tenencia de sus alcázares, lo que no ponía en riesgo el reino leonés[19].





[1] J. M. MÍNGUEZ: Colección diplomática del monasterio de Sahagún. Siglos IX y X, León 1976, doc. 356.

[2] M. GÓMEZ MORENO: Catálogo monumental de España. Provincia de Zamora. Madrid 1927, Tomo I, pág. 241. Reed. León 1980.

[3] P. MARTÍNEZ SOPENA: La Tierra de Campos occidental. Poblamiento, poder y comunidad del siglo X al XIII. Valladolid 1985, pág. 170.

[4] Op. cit., pp. 170-171.

[5] J. I. MARTÍN BENITO: “El patrimonio histórico-arquitectónico de Villalpando (Zamora). Estado actual y análisis de su desaparición y deterioro”. Brigecio 1989, pág. 193.

[6] J. A. GUTIÉRREZ GONZÁLEZ: Op. cit. pág. 395.

[7] Como pudo comprobarse en los trabajos arqueológicos previos a la pavimentación de la plaza llevados a cabo por la empresa STRATO durante los meses de octubre y noviembre de 2007. J. I. MARTÍN BENITO: “Restos de la primera muralla de Villalpando en la Plaza Mayor”. Brigecio 17, pp. 314-316. Benavente 2007.

[8] Topónimo que indicaría la existencia de una de las puertas de la muralla.

[9] T. MAÑANES, F. VALBUENA y J. L. ALONSO PONGA: “La arquitectura militar en la frontera del Reino de León con el de Castilla en los siglos XII y XIII (II)”. Tierras de León, 41, León 1980, pág. 83.

[10] P. MARTÍNEZ SOPENA: “La Tierra de Campos occidental. Poblamiento, poder y comunidad del siglo X al XIII”. Valladolid 1985, pág. 170.

[11] Lucas de Tuy, Crónica de España. Edición de Julio Puyol. Madrid 1926. Cap. LXXXIII, pág. 403.

[12] Sobre los tenentes en época de Fernando II véase J. GONZÁLEZ: Regesta…, pág. 190.  Para su sucesor,  J. GONZÁLEZ: Alfonso IX. Tomo I, pág. 361.

[13] J. GONZÁLEZ, Op. cit., pág. 23.

[14] J. GONZÁLEZ, Op. cit., pág. 73.

[15] J. GONZÁLEZ, Op. cit., pág. 462.

[16] J. GONZÁLEZ, Op. cit., pág. 479.

[17] J. GONZÁLEZ, Alfonso IX. Tomo I. Madrid 1944, pág. 59.

[18]  J. GONZÁLEZ, Alfonso IX. Tomo II. Madrid 1944, docs. 23 y 24, pp. 42-45.


[19] J. A. GUTÍERREZ GONZÁLEZ: Fortificaciones y feudalismo en el origen y formación del reino leonés (siglos IX-XIII). Zaragoza 1995, pág. 398.

lunes, 22 de mayo de 2017

La frontera de León: Castroverde



LAS DEFENSAS Y EL FUERO

Santa María (Castroverde).

El lugar estaba ya ocupado al menos desde el siglo X, cuando Ordoño II cedía sus iglesias a la catedral de León. El trazado de la población está en función de su  emplazamiento, siguiendo la línea de la “carrera zamorana”.[1] Fue una de las villas dada en arras por Fernando II a su esposa Urraca[2].

Nada queda de sus antiguas defensas. Gómez Moreno recoge que “aun queda el recuerdo de su cerca, que era de tierra, y los nombres de “rondas” y “puerta de villa”[3].

Castroverde contó con un alcázar, cuyo recuerdo queda en un barrio situado al extremo norte de la localidad, donde muere la ronda. J. A. Gutiérrez González señala que “en el extremo noreste de la villa se aprecia un pequeño altozano terreno rodeado por un talud que cae hacia el valle, en las inmediaciones del puente medieval”, haciendo observar que “posiblemente se tratara de una mota construida con las arcillas locales”[4].

Restos de la muralla de Castroverde.

Al parecer, la cerca estaba constituida por un muro de tapial, de la que aún se conservan restos aprovechados para asientos de edificio en las conocidas como “rondas de la villa[5] (Fig. 10). Las llamadas “rondas” de Arriba y de Abajo dibujan una planta ovalada. La documentación alude a la existencia de varias puertas: la de la Villa de las Piedras, la del Pozo del Molino, si bien parece que hubo otras dos más[6].
Las defensas no impidieron la toma por parte del ejército de los reyes de Castilla y Navarra en el ataque a tierras leonesas de 1197. Martínez Sopena supone que su población no estaba cercada en el siglo XIII, argumentando que “en este época no se habla de que los habitantes de las aldeas de Castroverde deban contribuir a reparar más que el castillo”[7]

Castroverde en el siglo XVI.

Tal vez la ausencia de murallas es lo que facilitó al ejército castellano la toma de la villa en 1197, defendida por el conde Fernando de Cabrera, mientras que lugares mejor defendidos como Benavente o Astorga no pudieron ser tomadas. No obstante, Gutiérrez González indica que las campañas castellanas de 1165 y 1168 “motivarían la dotación defensiva de la villa por Fernando II hacia 1187”.[8]

Después de la guerra, Alfonso IX concedió fuero a Castroverde (1199) y su castillo formó parte del lote entregado en arras por el monarca leonés a Berenguela en el acuerdo de 1199. Tenemos noticias de sus tenentes; en 1185 lo era Pedro Gascón[9] y en 1189 lo fueron Pelayo Nicolás y García López.[10]

Alfonso IX. Bayona.




[1] P. MARTÍNEZ SOPENA: La Tierra de Campos occidental. Poblamiento, poder y comunidad del siglo X al XIII. Valladolid 1985, pág. 176.

[2] J. GONZÁLEZ: Alfonso IX. Madrid 1944. Tomo I, pág. 18.

[3] M. GÓMEZ MORENO: Catálogo monumental de España. Provincia de Zamora. Madrid 1927. Reed. León 1980, pág. 285.

[4] J. A. GUTÍERREZ GONZÁLEZ: Fortificaciones y feudalismo en el origen y formación del reino leonés (siglos IX-XIII). Zaragoza 1995. pág. 378.

[5] F. P. FERNÁNDEZ ALCALÁ: “Las cercas de la villa”. En Castroverde de Campos. Notas de su historia y patrimonio. Benavente 2011, pp. 37-40.

[6] Ibidem, pág. 39.

[7] P. MARTÍNEZ SOPENA: La Tierra de Campos occidental. Poblamiento, poder y comunidad del siglo X al XIII. Valladolid 1985, pág. 169.

[8] J. A. GUTÍERREZ GONZÁLEZ: Fortificaciones y feudalismo en el origen y formación del reino leonés (siglos IX-XIII). Zaragoza 1995, pp. 379-380.

[9] Pedro Gascón era a la vez tenente de Villalpando y Villafrechós. J. GONZÁLEZ: Alfonso IX. Tomo I. Madrid 1944,  pág. 52.


[10] J. GONZÁLEZ: Alfonso IX. Tomo I. Madrid 1944,  pág. 351.

miércoles, 17 de mayo de 2017

La frontera leonesa en la Tierra de Campos

DEFENSA Y REPOBLACIONES EN LA TIERRA DE CAMPOS ZAMORANA.


Alfonso IX. Catedral de Santiago.
Siendo esta una tierra en litigio, los monarcas de León se ocuparon de asegurar la defensa del territorio. Para ello promovieron políticas de repoblación, relanzaron los sistemas de fortificación y buscaron la colaboración de magnates, tanto civiles como eclesiásticos. Así, Alfonso IX se amparará en el obispo de Zamora como un agente del poder real en la frontera con Castilla, como lo hará también con el propio prelado y con el de Ciudad Rodrigo en la de Portugal.

La repoblación en las cercanías de la frontera castellana afectó en el reinado de Fernando II a poblaciones como Granada[1], Mayorga, Benavente, Mansilla (Fig. 9), Villalpando y Coyanza, como recogen las crónicas de Lucas de Tuy y Ximénez de Rada.[2]


Murallas de Mansilla (León).
Mayorga fue repoblada en 1181, tras la paz de Medina de Rioseco. Ese mismo año, el monarca leonés amplió términos al concejo de Benavente, una plaza situada en el corazón del reino, cerca de Castilla y, a la vez, orientada hacia Portugal[3], que el rey había repoblado entre 1164 y 1167[4].

Los conflictos de 1165 hicieron que Fernando II se traslade a la frontera oriental. El 25 de octubre de ese año el monarca está en Coyanza y cinco días después en Villalpando, plaza que tenía un tenente o representante del poder regio[5]. De nuevo vemos al monarca en Villalpando en julio 1179, tras el ataque de las tropas castellanas a la Tierra de Campos y en 1181, después de la firma de la paz de Medina de Rioseco.
Sello Alfonso IX. Fuero de Belver.

Por su parte, Alfonso IX se preocupó también de fortalecer la presencia real en la frontera oriental de la Tierra de Campos. Concedió fuero a Castroverde en enero de 1199, poco más de un año después de que la plaza fuera tomada por las tropas castellanas. En octubre de 1208 hizo lo propio con Belver los Montes, siguiendo el texto foral concedido a Castroverde[6].







[1] La actual Granadilla, en Cáceres, próxima a la calzada de la Guinea, en la frontera oriental con Castilla.

[2] Lucas de Tuy, Crónica de España. Edición de Julio Puyol. Madrid 1926. Cap. LXXXIII, pág. 403. R. Jiménez de Rada: Historia de los hechos de España. Libro VII, cap. XXXI. Madrid 1989, pp. 289.

[3] Así hay que entender la concesión al concejo benaventano del castillo de Mira, en la Sierra de la Culebra, entre Aliste y Sanabria, dado el dominio de Afonso Henriques en tierras alistanas. Véase nuestro trabajo: “Frontera y territorio en el sur del reino de León”. El Reino de León en la época de las Cortes de Benavente. Benavente 202, pág. 12. nota 18.

[4] P. MARTÍNEZ SOPENA, V. AGUADO, R. GONZÁLEZ RODRÍGUEZ: Privilegios reales de la villa de Benavente (siglos XII-XIV). Salamanca 1996.

[5] Véase la relación de tenentes en J. GONZÁLEZ: Regesta…, pág. 190.


[6] J. RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ: Los fueros locales de la provincia de Zamora. Salamanca 1990, pp. 149-155 y 315-319.

viernes, 12 de mayo de 2017

El Reino de León tras la muerte del Emperador


LA DECISIÓN DE ALFONSO VII
Alfonso VII. Catedral de Santiago

Alfonso VII, el Emperador, dispuso que a su muerte su dominio fuera dividido entre sus hijos. Al mayor, Sancho, correspondió Castilla y Toledo y al segundo, Fernando, el reino de León (Galicia, Asturias, León y la Transierra).

Lucas, obispo de Tuy, recoge en su crónica, escrita ena tercera década del siglo XIII:

En la hera de mill e cinto e noventa y çinco, después de la muerte del emperador, los dos hijos suyos Sancho y Fernando començaron a reynar, cada uno a la parte que su padre les avia dado…Mas el rey Fernando, fijo del emperador Alfonso, hermano del rey don Sancho, reynava en esse tiempo en Leon y en Galizia, que lo avia heredado, y muerto su hermano Sancho, él ganó gran parte del reyno de Castilla. Y criava él a Alfonso, hijo de su hermano, moço, el qual avia dado en guarda al conde Manrique.”[1]
Fernando II de León
Así pues, desde 1157, fecha del óbito del Emperador, hasta 1230, cuando muere el monarca leonés Alfonso IX, los reinos de Castilla y León seguirán caminos diferentes, con objetivos expansionistas hacia el sur, pero donde las fricciones en las relaciones entre ambos fueron constantes, lo que llevó a diversos conflictos militares y a los consiguientes tratados de paz. En el caso de León, los intereses expansionistas no chocaban solamente con Castilla, sino también con Portugal. Con el tiempo, León intentó abrirse paso hacia las vegas del Tajo y del Guadiana, comprimido por castellanos y portugueses, so temor de quedarse estrangulado. En ese contexto tiene lugar los combates con los portugueses por Badajoz a partir de 1169, como bien relata Julio González en su Regesta de Fernando II (77-82).

La poco asentada o dibujada línea fronteriza del reino de León hacia los flancos oriental y occidental llevó a los monarcas leoneses al impulso de una política repobladora que trataba de asentar efectivos demográficos y asegurar la defensa del reino. Surgen o renacen villas como Benavente, Villalpando, Belver, Mayorga, Castroverde, Ledesma, Ciudad Rodrigo o, más tardíamente, la Puebla de Sanabria, entre otras.
Murallas de Villalpando.





[1] Lucas de Tuy, Crónica de España. Edición de Julio Puyol. Madrid 1926. Cap. LXXXIII, pág. 402.